Miércoles, Diciembre 13

QUENTIN TARANTINO Y LA INFLUENCIA DEL CINE EN LA SOCIEDAD

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A raíz del impase sucedido entre Quentin Tarantino y el presentador de televisión Krishnan Guru-Murthy, aprovecho la ocasión para hablar de la influencia no sólo del cine de Tarantino sino del cine en general en la sociedad.

El Cine al ser un medio de comunicación ejerce una gran influencia en la sociedad y en su público. Desde sus orígenes, el cine ha actuado siempre como un modelo conformador de actitudes y estilos de vida, como un espejo en el que todos nos miramos para decidir nuestros modelos y nuestras pautas de comportamiento. Por eso las películas cinematográficas influyen tan notablemente en nuestra percepción de la realidad. Hace ya varios años, me licencié en Comunicación con mi Tesis: El cine como medio para conocer la Historia y la Sociedad. De esta Tesis, desprendo las siguientes formas en que el Cine puede influenciar en las personas al ver un filme:
  • Afinidad emocional: El espectador siente un acercamiento impreciso hacia un protagonista en concreto, una sensación clásica de implicación. 
  • Autoidentificación: Ocurre cuando la implicación ha alcanzado el punto en el cual el miembro del público se sitúa él mismo en la misma situación que la estrella. 
  • Imitación: Aparentemente es la más común entre los más jóvenes. Pasa por encima de las películas, con las estrellas actuando como una especie de modelo para el público.
  • Proyección: La imitación se funde con la proyección. El proceso es más que la simple imitación del vestir, el peinado, la forma de besar y la apariencia. La persona quiere vivir su vida de acuerdo a cómo cree que la vive su estrella favorita. 
Algunas pruebas de que el cine y la televisión ejercen una influencia en la sociedad los tenemos de dos ejemplos muy cercanos sucedidos en nuestro país: En Perú, los bailes de rock tuvieron su mayor auge después de la recordada cinta musical Grease. Las escuelas de danza árabe se llenaron cuando comenzó a transmitirse la telenovela El clon. Igual sucedió con la ropa y accesorios árabes que comenzaron a venderse a borbotones. Estos son sólo dos ejemplos de las múltiples situaciones que en una sociedad puede generar las imágenes vistas en la pantalla.

Y si queremos retroceder más en el túnel del tiempo y poner ejemplos explícitos de la influencia del Cine en la sociedad citaré tan sólo algunos ejemplos especialmente memorables:

En 1934, Clark Gable produjo un daño considerable a los fabricantes de ropa interior masculina cuando apareció sin camiseta en la película Sucedió una noche. Esa memorable escena recoge el momento en que, al llegar a un motel en una de las paradas del interminable viaje en autobús, se quitaba la camisa para así intimidar a la joven Claudette Colbert , que no estaba decidida a irse de la habitación. Que un ídolo como Gable vistiese —al menos en el cine— sin camiseta interior motivó que millones de americanos dejaran de usarla y, por tanto, de comprarla.
Una película como Amadeus (1984) cambió por completo la imagen cultural que de Mozart tenía el gran público; lo convirtió en un genio infantil, creador de obras sublimes y —a la vez— inmaduro y zafio hasta límites insospechados. Pero no sólo cambió su imagen, sino que convirtió a ese músico de otra época en un ídolo popular y tremendamente actual, lo que provocó una auténtica “Mozart-manía”: sus CD se vendieron por decenas de millares y llegó a ser un fenómeno cultural importante a mediados de los años ochenta.
Está también el famoso caso de Vacaciones en Roma (1953). Esta película, protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck , cambió por completo la imagen deteriorada y decadente que, durante los años cuarenta, había creado el Neorrealismo italiano en torno a la Ciudad Eterna. Las películas de Rossellini, Zavattini y Vittorio de Sica difundieron un mito de decadencia; pero bastó esta cinta de William Wyler, en 1953, para que los norteamericanos volvieran a verla como “la ciudad del amor”, el símbolo de la ilusión y del romanticismo.
Más decisivo aún fue el estreno en todo el mundo de El Club de los poetas muertos (1989). Dirigida por el australianoPeter Weir , contaba la historia de un joven profesor de Literatura (Robin Williams ) que se incorpora a un elitista colegio privado en la América puritana de los cincuenta. Nadie pensaba que esta película pudiera influir en la conciencia de los jóvenes. Es más, por su temática de corte elevado (relaciones padres-hijos, libertad en la elección de la carrera, sistemas pedagógicos en conflicto) se pensó que a los chicos les aburriría, y que sólo podría interesar a padres y educadores. Bastaron unos pases previos para descubrir que la película despertaba un verdadero entusiasmo entre los adolescentes. Nuevos pases en institutos y colegios confirmaron esa tendencia, hasta el punto de que el filme era recibido como el abanderado de “la revolución docente” que los estudiantes de entonces ansiaban. Con estos datos a la vista, la productora del filme decidió cambiar por completo el marketing inicialmente previsto: se modificó el cartel, que iba a estar centrado en la figura del actor, para dar paso a los jóvenes protagonistas; se promocionó como símbolo de la rebeldía estudiantil y alcanzó un éxito entre la juventud como no se había imaginado ni de lejos.
Por otra parte, las películas no sólo han influido en nuestra imagen de la realidad: de un artista, de una ciudad o de un sistema docente. Las películas han modificado también, y mucho, nuestra actitud hacia productos concretos y nuestras pautas tradicionales de consumo.
Habría que esperar diecisiete años para que Marlon Brando la recuperara en la película Un tranvía llamado deseo (1951). En ella, Brando aparece en buena parte del metraje con camiseta, pero ya no como prenda interior, sino como elemento básico de vestir, en sustitución de la camisa. A partir de entonces, y rebautizada como T-Shirt , se convertirá en el símbolo de la informalidad y el rechazo de lo establecido, gracias al personaje interpretado por dicho actor.
Por último, tal vez el caso más famoso de modificación de hábitos la propició James Dean en la película Rebelde sin causa (1955). En buena parte de las secuencias, su indumentaria básica es una cazadora: una prenda concebida —como su nombre indica— para las monterías y situaciones de caza. Pero la constante asociación del actor con esa prenda concreta, motivó la adhesión de los jóvenes a esa pieza y convirtió a la cazadora en todo un símbolo de la rebeldía juvenil.
Si bien “Amo” el Cine y me gusta mucho el de Quentin Tarantino, no avalo para nada la actitud que tomó este director ante este presentador de Televisión pues la gran mayoría de personas no sabe lo que él antes ha expresado de la violencia en el cine. Entre estas personas estoy yo y que ahora investigando lo que Tarantino piensa de la violencia en el séptimo arte, hicieron que esta leyenda del cine se cayera del pedestal en que lo tenía.
Pensamientos de Quentin Tarantino ante la violencia en las películas:
“La violencia es genial, sabes que estás viendo una película porque hay violencia y ésta afecta al público de una forma tremenda”, sostuvo el cineasta, para quien cine es sinónimo de violencia, informaron medios locales.
En una intervención ante la Academia, Tarantino dijo también que, cuando dirige una película, siente que está conduciendo los sentimientos de los espectadores porque puede decidir cuándo hacerles reír y cuándo hacerles sentir horrorizados.
Para él, es necesario que se muestre sangre en la gran pantalla porque “cuando pegan un tiro en el estómago a un tipo, sangra como un cerdo y es eso lo que quiero ver, no una pequeña mancha roja en mitad de la tripa”, según las declaraciones que recoge el diario británico Evening Standard.

Fuentes de lo que piensa Quentin Tarantino acerca de la violencia en el cine:
Diario El País
El Espectador
El Mundo

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2 Comments

  • Pues no entiendo por qué se te cae Tarantino del pedestal una vez que descubres lo que piensa de la violencia. Si de verdad "Amas" el cine y te gusta Quentin, ya sabrías que en todas sus películas la violencia es una constante, y en efecto con ella consigue exactamente lo que dice: impresionar al espectador, hacer que te sientas desprotegido ante la violencia de la película. Sabes lo que va a pasar en la pantalla, pero no lo ves. Y el ejemplo más claro es la famosa escena de Reservoir Dogs.
    Una pena que lo que a este genio el cine se le tenga socialmente considerado como un psicópata; la violencia de sus películas tiene exactamente el objetivo de hacer que sus películas marquen, impresionen y emocionen.
    Además lo dice claramente: La violencia es genial, sabes que estás viendo una película". Es una película, no se están destrozando de verdad.
    Nadie critica las películas de nazis o de boxeadores por la violencia que muestran, y eso sí son hechos reales (a mí me gustan ambos géneros, que conste).
    En definitiva, que Tarantino sabe muy bien lo que hace, su violencia no es gratuita, y el que diga que el hecho de que esta aparezca en pantalla convierte a la sociedad en una masa de asesinos en serie está insultando a nuestra inteligencia.

    • Hola. Muchas gracias por leer nuestro blog Culturiarte y por comentar. Como digo en el post me gusta mucho el cine de Tarantino y se me cae del pedestal por la actitud que tuvo con el presentador de televisión y porque muchas veces habla muy a la ligera de la violencia en el cine olvidando que éste es un medio masivo y que por ende no todas las personas que lo consumen saben de su repercusión en la mente de cada uno de nosotros y aún más cuando se trata de adolescentes y jóvenes que están en proceso de formar su personalidad.

      Gracias
      Saludos

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